Cumplir Años

Pasados los 25 empecé a imaginarme cómo quería festejar mis 30 años. Quería rentar una casa cerca de la playa, invitaría a mis amigos de toda la vida. Veríamos el atardecer, beberíamos vino, nos pondríamos borrachos, bailaría hasta que me dolieran los pies y cantaría hasta que me destrozara la garganta.

Nada de eso sucedió. Bueno… sí, en esencia sí. Vi el atardecer en un aeropuerto, recogiendo a una persona que venia del otro lado del país por mi cumpleaños. Volví a ver a mis amigas, esas que sentía perdidas pero entre platicas y recuerdos parecía que el tiempo no había pasado. Reí hasta que me dolió el estomago, es más, hasta lloré. ¡Qué buenas carcajadas! Brindé por un amor y también lloré por él. Besé mucho y me perdí en una mirada. Dije “te amo” todas las veces que quise.

Bien dijo un amigo: Los 30 son la cruda de los 20. Supongo que tiene razón. mis 20 estuvieron llenos de tropezones, pero supongo que así han sido los de todos. Así que aquí hay una lista de lo que aprendi en esa gloriosa década:

  • La salud es primero.
  • Lo que empieza mal, mal acaba.
  • Dale valor a tus sueños y trabaja por ellos.
  • Hay amistades que duran para toda la vida, otras no pero disfrútalas mientras están ahí.
  • No hay que vivir de los recuerdos.
  • Enamórate, date en la madre. Siempre valdrá la pena.
  • Empezar de nuevo no es tan malo, hay que hacerlo las veces que sea necesario.
  • Al final todos encontramos nuestro sitio.
  • Y el más importante: Siéntete orgulloso de quien eres.

Pero a pesar de esta lista sigo siendo un desastre, eso sí, con buena actitud y emocionada por lo que trae el futuro.

25

Solo una vez en vida había sentido celos, de esos que te taladran en medio del pecho y que no te dejan dormir. Este caso es particular: ¿cómo defiendes algo que realmente nunca ha sido tuyo? ¿cómo aceptas que la persona tiene completa libertad? ¿Qué tan valiente/masoquista es quedarse a ver como ya no eres la causa de esa sonrisa? ¿En verdad lo fuiste alguna vez? Dudas, dudas, dudas… miedos absurdos de perder a alguien que nunca tuviste.

Probablemente leas esto, no lo sé. Sé que no tengo el derecho de exigirte explicaciones ni el derecho a comprometerte a algo de lo que no estás segura. Perdón si mi actitud fue esa, pero no quiero quedarme a ver cómo te alejas. Bien lo escribiste en nota: estamos tan cerca pero te siento a kilómetros. Palabras más, palabras menos.

Puedes estar segura de que cada beso que te di y cada te amo que pronuncié fueron completamente puros y sinceros.

https://open.spotify.com/track/6MaMcHvB7OSWGrpnOw52pB?si=yXOEmMm9S6a22WuP1YxMwA

Querida ex:

Vengo a escribirte con la cola entre las patas. Tal vez esto no lo vas a leer nunca pero necesito sacarme esto de la cabeza. No me mal entiendas, no quiero una reconciliación. Solo quiero pedirte perdón por toda esa ansiedad que llegué a causarte, esas noches sin dormir y por todas las lagrimas que hayas derramado por mi culpa. Te pido perdón por ese golpe en el estomago al verme sonreír por alguien más. Pero en primer lugar quiero pedirte perdón por haberte dicho que estabas loca por todas las historias que comenzaste a formar en tu cabeza y que te torturaron por mucho tiempo, perdón porque al final fueron verdad.

Recién cumplí 30 y la primera lección aprendida es que el karma existe y que al final una siempre recibe una cucharada de su propia medicina. Veamos que más me traen los 30 porque no llevo ni una semana en ellos y ya me han dado una sacudida.

Bebecito

¡Hola!

Te escribo esta carta esperando que algún día la leas y sonrías. Hace unas semanas, mi hermano me dió la noticia de que sería tía, de que venias en camino. Quiero que sepas que te esperamos con muchos nervios y emoción. Tu papá me acaba de enseñar una foto tuya en el vientre de tu mamá, te dicen frijolito. Yo te llamo bebecito. Contigo viviremos muchas primeras veces, no seas tan duro con nosotros si llegamos a equivocarnos. Serás el hijo mayor, el primer nieto y el sobrino mayor…

¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes. Este es un fragmento de la carta que le escribí a mi sobrino, alguien me dió la idea y a mí me encantó.

Mi hermano llegó de manera inusual a casa, desde que vi su cara supe que algo estaba mal. El corazón del bebé dejó de latir. El dolor y las lagrimas fueron inevitables pero solo Dios sabe por qué hace las cosas.

Querido bebecito, gracias por enseñarme la otra cara del amor, esa que no puedes ver pero puedes sentir.

Sobre de recuerdos

«Tirar lo viejo para darle lugar a lo nuevo».

Esta semana comencé a hacer limpieza general en mi cuarto. Limpié ventanas, closet, escritorio, pinté las paredes… Encontré de todo, libros viejos, documentos inservibles y los restos de uno que otro amor, cosas que realmente ya no me sirven pero guardo porque “para algo me deben de servir”. El problema es cuando el apego no es por el objeto mismo, sino que muchas veces es el medio por el que nos aferramos a las personas o los momentos que pasamos juntos. Somos acumuladores sentimentales.

Si así estaba mi cuarto, ¿cómo debo de estar yo por dentro? Resentimientos, añoranzas, nostalgia y mucha frustración. Ese fue mi diagnostico.

Encontré las cartas que me escribió mi mejor amiga. No pude evitar sentirme triste al ver que nuestros caminos se separaron, y si lo pienso bien, creo que tiene mucho tiempo de eso pero yo no lo quería aceptar. También guardaba cartas de una niña de 8 años que en estos momentos ya es una muchacha de 20 y ella ni siquiera me recuerda. ¡Así de preocupante estaba mi situación! Me di cuenta de que estaba guardando cosas de personas que ya no están en mi vida, le estaba dando espacio y energía al pasado. Tenia que detener esto. Entonces, una caja llena de recuerdos se redujo a un sobre.

Tengo tendencia a la melancolía. Vivía en el pasado. Por supuesto que me refiero a los buenos momentos, pero he decidido dejarlos ir. Recordar está bien, pero debo dejar de estar triste porque ya han pasado. ¡Qué catártico resulta hacer limpieza al armario! Me da la sensación de que puedo comenzar de nuevo.

Madrugada

No encuentro mejor momento para escribir que no sea en la madrugada. Para mí es cuando los sentimientos hablan más fuerte: se ama y se extraña más. Por eso, tengo una serie de fotografías de ella en mi cabeza que voy pasando una a una y luego repito. De fondo está su voz, con ese tono inigualable cuando dice que me ama o pronuncia mi nombre. Si cierro los ojos puedo sentir su mano jugando con la mía y el sentido del gusto saborea aquel ultimo beso.

Los recuerdos son los trucos del amor para acortar las distancias. Bendita sea la suerte porque yo tengo muy buena memoria.

25.

…hoy me veo siempre bogando a ti.

Lluvia

Son las 3:42 am, no puedo encontrar mejor escenario para escribir que este: la madrugada y el sonido de la lluvia, escuchando boleros. Siempre me ha gustado la lluvia por las noches porque me arrulla, ese tintineo de las gotas al golpear con el entorno que me invitan siempre a relajarme o, en el mejor de los casos, a echar a volar la imaginación y plasmarlo en una hoja de papel.

¿Qué haríamos sin ella? La ciudad se limpia con su visita, otros la tomamos como musa; unos bailan para que caiga y otros se pelean a puño cerrado ofreciendo sangre a los dioses para que no falte. Todos la necesitamos pero pocos sabemos disfrutarla.

Dicen que la nostalgia es solo la felicidad de estar triste y es justo lo que la lluvia me da. Baña todo de melancolía y después se va.

“Sí alma mía, la gloria eres tú…”